-No era selectivo, no diferenciaba entre los que suelen considerarse buenos o malos olores. Al menos, no todavía. Era voraz. Ansiaba poseer todos los olores que pudiera ofrecerle el mundo con la única condición de que fueran nuevos. Miles y miles de olores formaban una mezcla invisible la cual él analizaba con minuciosidad hasta en su último componente.
EL PERFUME, Historia de un asesino.